Bajo la vela

Bajo la vela

Este fin de semana junto con mi novio decidimos ir a Varsovia donde ha tenido lugar la feria más grande del sector de navegación en Polonia llamada “Viento y Agua”, y como a ambos nos gustan los barcos de vela y nos encanta navegar pensamos que sería una ocasión perfecta para pasar el día de San Valentín ;-)

En tres espacios se presentaron los barcos de distintos tamaños: los veleros turísticos y aquellos destinados para competiciones deportivas, las lanchas de motor – unas pequeñas y éstas de lujo que se parecen a hotel de 5 estrellas con toda la comodidad y el detalle cuidado al máximo. Todo ello para que el viaje bajo la vela sea toda una aventura y un placer. A parte de algún pequeño catamarán deportivo que he visto  hubo un espacio preparado para los kayaks y para el buceo submarino donde cada aficionado de estos deportes pudo ver y comprar todo el accesorio necesario para hacer este tipo de deporte.

Pensáis que es un evento sólo para la gente que quiera construir su propio barco, que busca la oportunidad de hacer los negocios? Os aseguro que no :) Había un montón de los puestos donde se podía apuntar a un curso de navegación en diferentes ciudades de Polonia, donde se podía alquilar un barco junto con el skiper (si no sabes navegar tú solo) y organizarte un viaje por las Islas Canarias, Tailandia o Seychelles. Sin contar los numerosos puestos con las revistas dedicadas a la navegación y otras ediciones interesantes escritas para los amantes de los deportes con vela. Si eres una mujer y venías con tu hombre sólo para acompañarle también encontrabas algo interesante para tí: la ropa al estilo marinero, la joyería con los detalles de anclas, del timón o nudos veleros – ¡muy chic! ;-)

a pesar de que Polonía sea un país donde haya la tradición de navegar con vela cada vez es menos popular

Lo que no me extrañaba era el gran número de los extranjeros que participaron en esta feria, no sólo como los expositores pero también como visitantes y eso alegra mucho. Lo que me puso triste es el hecho de que a pesar de que Polonía sea un país donde haya la tradición de navegar con vela cada vez es menos popular y la gente no construye los veleros sino prefiere ir con un barco de motor. Yo personalmente oliendo el típico olor del laminado de los barcos, oyendo el ruido de los cabrestantes me acordaba de mi padre y de su pequeño velero azul que estaba construyendo él solo para luego poder llevarme a mi, a mi hermana pequeña y mi madre a navegar por los lagos de Mazuria.

Recuerdo siempre el silencio interrumpido sólo por el aleteo de la vela, el viento en la melena y las hermosas vacaciones que siempre nos hacía pasar mostrando y enseñando el arte de navegar. Hoy cuando ya no está con nosotros, y el barco que construyó lo tuvimos que vender, siempre me siento atraida por los sitios relacionados con los barcos, con el agua, con las velas porque tengo una sensación inmensa de la presencia de mi padre que está ahí en el cielo navegando entre las nubes y guiándome por la vida. Si alguna vez tendréis la ocasión navegar entenderéis la enorme libertad y la tranquilidad del alma que uno siente viajando bajo la vela…

 

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