Ser polaca al extranjero

Ser polaca al extranjero

Hoy en Polonia celebramos el día de la Independencia, una fiesta nacional que aunque sea importante para muchos significa simplemente un día libre adicional en el calendario laboral.

En la tele hay obviamente las relaciones de la capital donde el presidente y otros oficiales están dando sus discursos, a lo mejor haya algunas manifestaciones pero en pocas casas es la fiesta que se celebre de forma especial. Todavía en los balcones de algunos edificios se ven las banderas polacas para marcar un acento a aquel día en que Polonia ganó la libertad, pero cada año las veo menos. Cuando estuve en la escuela y en la última clase del instituto estabamos leyendo sobre la historia de Polonia y sobre los niños que luchaban por su libertad que ahora parece tan obvia y natural…uno empieza a pensar porqué perdimos aquel interés por los asuntos de nuestro país. Hoy ningún jóven  piensa en Polonia como la mayor causa por la que vale la pena levantarse, a contrario muchos de los polacos se va fuera de nuestro país al no encontar un trabajo que responda a sus expectativas, se va a la busca de los sueños, de las mejores condiciones de vida que aunque no sean tan malas, todavía no parecen tan buenas como en otros países de Europa de Oeste. Aquí siempre hubo este síndrome del complejo de vivir en la Europa del Este y los países más allá de la frontera con Alemania parecían algo muy atractivo. Muchos pensaban que afuera encontrarán su valor y sentirán un aprecio que les faltaba en Polonia, pero según mis observaciones no siempre es así…

Siempre hubo este síndrome del complejo de vivir en la Europa del Este…

Yo me fui a España por pura razón de aprender español y ganar algo de experiencia y aunque de un año de estancia pasé a quedarme 4 años en Madrid parece que siempre tenía claro volver a mi casa. Casi todos mis amigos eran españoles, franceses u otras nacionalidades, ningún polaco aunque los oía en el metro, a veces los encontraba en la calle andando como yo y nunca se me ocurrió de acercarme y decirles ¨hola¨… Un amigo mío siempre me preguntaba: ¿Porqué vosotros polacos nunca os saludáis en la calle? Y yo nunca sabía darle una respuesta…En otros países cuando viajando veía a los españoles siempre les veía sonríendose, saludandose, abrazandose aunque no se conocieran. Los polacos siempre se miran uno al otro con la cara de mala fé, como un extraño que quiera robarles algo.. No hay cordialidad, no hay sonrisa, pero hay verguenza y desgana…No sé porque pasa así, pero conozco a muchos de mis amigos que dijeron ¨no¨a las amistades con los polacos al extranjero por la razón que fueron ellos que les robaron, o engañaron aunque seamos de la misma nacionalidad. Es muy triste porque debería de ser una cosa natural ayudarse mutuamente sobre todo viviendo fuera de casa, no obstante es muy diferente.

A veces pienso que es por la cultura en la que crecimos, donde por muchos años no había nada en las estanterías de las tiendas, donde había que luchar por todo y todo lo adquirido era como un tesoro. Había que esforzarse el doble para organizar algo para comer, para vestirse… Había trabajo, había dinero pero no había nada con lo que se podía hacer con todos estos bienes. La gente tenía relativamente poco comparando con el Oeste pero incluso ese poco lo compartía con otra gente. Ahora en las tiendas hay de todo, puedes viajar, conocer otros culturas, trabajar en otro país, hay tantas posibilidades y nadie se ayuda, nadie comparte…Los que consiguieron vivir en el extranjero y ganarse ahí la vida muchas veces se muestran como mejores de los que se quedaron aqui en Polonia. También miran a otros polacos con la cara de reojo como si quieran robarles el trabajo conseguido, la posición o el dinero ganado…Es una competición extraña donde uno intenta mostrar al otro que es mejor, que tiene más sin ningún sentido…Sin ningún sentido porque creo que cada uno es especial, y ha llegado a donde está con sus propios recursos, porque somos bien educados, conocemos varios idiomas, somos emprendedores y valiosos. Lo único que nos falta es mirar con igualdad a nuestros paísanos.

Lo sé porque durante una temporada también me sentía afortunada ganando mejor, pudiendo permitirme más cosas que aqui en mi país, pero ahora viendolo de perspectiva he cambiado de opinión y me entristece que uno pueda llegar a deshacerse de su nacionalidad y creerse mejor viviendo al extranjero…. intentando olvidar de sus raíces. No exigo a nadie que corra con la bandera polaca por las calles pero me gustaría que la gente polaca se sienta valiosa tanto en Polonia como fuera de ella, que se ayude y se respete…Sé que todavía nos queda mucho por aprender. Cada vez me extraña que en Polonia sabemos funcionar en un ambiente de cordialidad, y fuera de ella subimos un cambio tan brusco. Espero que algun día cambie y podamos mirar uno al otro con la sonrisa española recíproca que ví viajando por Europa.

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